viernes, 24 de septiembre de 2010

Instante

Todo lo que sé es nada:
no sé hacia dónde se estira
el canto del pájaro que reposa en el fondo,
no sé de dónde vendrá una brisa sutil,
una tempestad furiosa,
un vino nocturno,
un fondo alto,
otro fugaz universo…

No tengo más que mi propio universo:
tan pequeño soy, -tan pequeño…

¿Dónde –en qué página-
está dibujada la ruta
de los vientos ermitaños?
¿Cuál es esa erudición
que pudo al fin desnudar
todo el cuerpo del misterio?

Ahora mismo hay un siglo,
un horizonte,
un epígrafe por anotar
y una palabra.
El implacable caudal de la muerte
se suma en lentas gotas de vitalidad
muy altas, muy hondas, muy profundas…

Un anárquico viento
es entonces la vida
de costados diversos,
de colores distantes,
de lejanos y efímeros sabores,
un anárquico viento
empujando hacia lo imprevisible.

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