Por las trochas de este verso
no hay siquiera indicios de tu olor,
de tus contradicciones puras y esenciales,
de tus caricias fértiles,
de tus palabras ásperas y humildes,
de tu cuerpo que aguarda incendios exquisitos…
Sin embargo, en el viento,
insisten en instaurarse
los fantasmas de tu aroma.