martes, 23 de marzo de 2010

Sobre los sueños

A quienes conocen el venebolente color y el viento de los sueños... con un abrazo incluido

Con un discreto abrazo de vino
los sueños pelechan en el momento más árido
pintando el fondo de sol y cielo
y de lluvias que preparan hogueras insospechadas.
Dejan con su paso hondo, tatuadas en el recuerdo,
la esquinas completas de la geografía del amor.

Los sueños ensucian,
luego de su vendaval de instantes dulces,
las paredes del silencio,
que apenas se sostienen medio firmes.

Los sueños se van sin secar
la humedad que siembran en el corazón.
Y siempre dejan abienta la ceniza.

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