Es difícil terminar una historia de amor
con punto final y no con puntos suspensivos...
Es difícil que en la memoria del tacto
no queden cenizas de sus cabellos hechiceros,
o de las curvas delicadas de sus senos,
o del abismo sutil de sus piernas...
Pero el tiempo
tiene su ortografía implacable.
Enero 2010
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