Uno.
Todo comienza,
todo es flor por arrivar
al puerto sumatorio de los días,
la posibilidad acude
al costado más tierno del tacto,
comienza el ensayo,
la luz de un vital viaje se enciende:
en la piel se inscribe una caricia,
se inscribe un fuego de únicas y efímeras alturas:
el arrojo al más insospechado y turbulento viaje...
Dos.
Al otro lado de la página,
sobre la diversa erudición de todo,
pasa un viento sápido que borra cada cosa,
cada viento en el paso de la vida sobre la vida,
la fugitiva huella que queda
después del encuentro del tacto
entre la vida y la vida...
En un infinito tomo,
entrrometido en cada esquina del tiempo y el espacio
ya estuvieron pensadas y escritas
toda la teoría y toda la práctica;
ya estuvo hecha la sabida intimidad de la vida:
nostalgia, recuerdo, exigencia,
cansancio, esperanza...
Es de todas las vitales formas
el abrazo erudito de la vida a cada cosa,
a cada ser.
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